Como consecuencia directo de la pandemia producida por la propagación del virus del Covid-19 España se declaró en estado de alarma el pasado 14 de marzo. El sector de transporte vive desde ese día una nueva realidad. Aunque es uno de los sectores que se ha mantenido activo al ser clave para mantener la movilidad de la mayoría de ciudadanos que no ha dejado de trabajar, no ha dejado de verse afectado no solo debido a la disminución de viajeros con la disminución de los ingresos de la caja de tarifas que eso conlleva, si no también por las medidas de seguridad e higiene extras que se han puesto en marcha y el gasto que eso suma.

La mayoría de expertos concuerdan que viviremos una nueva realidad aun después de que las cosas se “normalicen¨. ¿Cuál será esa nueva realidad? ¿Sera obligatorio el uso de mascarillas en el transporte, mantendremos el distanciamiento obligatorio, se aumentara el número de trenes para dar servicio en las horas punta y evitar aglomeraciones? son solo algunas de las incógnitas por resolver.

El ferrocarril esta mejor posicionado en las fases de desescalada y vuelta a la normalidad en el contexto de crisis sanitaria actual, tal y como señalan algunos informes de consultoras internacionales. Y es clave para  la movilidad de personas y mercancías en nuestro país, y cuenta a la vez con una gran representatividad en el tejido industrial y la exportación nacional.

Sin embargo las Administraciones Públicas han adoptado medidas que están resultando muy perjudiciales para el sector como la paralización de procesos de contratación y la ejecución de proyectos, lo que está generando una mayor incertidumbre, al no poder además dimensionar de manera clara la duración de este contexto, afirmaba MAFEX, la Asociación Ferroviaria Española, en un carta remitida a los ministros de transporte, industria y economía el pasado 4 de mayo.

Con la reanudación progresiva de los servicios esperados en los próximos días y semanas, la UITP también se ha dirigido a las instituciones europeas para abordar el tema de la reanudación progresiva de los servicios y la supervivencia del transporte público urbano y los servicios de movilidad local, en una carta abierta enviada antes de la reunión del Consejo de la UE el pasado 23 de abril de 2020.

Aunque la pandemia aún está activa, es importante anticipar el levantamiento progresivo del bloqueo y prepararse para reanudar rápidamente las operaciones a su debido tiempo. Sin embargo, muchos problemas deberán abordarse antes de que los servicios de transporte público puedan funcionar a plena capacidad para responder a la demanda de movilidad, decía la misiva.

En nuestro país a todo esto se suma la liberalización del transporte ferroviario de viajeros. Hoy Alta Velocidad (Adif AV) firma con Renfe Viajeros, Intermodalidad de Levante (Ilsa) y Rielsfera los Acuerdos Marco que definen los escenarios de explotación para cada operador adjudicatario de capacidad marco durante los próximos años.

Adif mira con optimismo esta nueva etapa y espera que la entrada de nuevos operadores en la red de Adif AV, con el consiguiente incremento de las circulaciones, contribuirá a mejorar la sostenibilidad de la entidad pública, sirviendo asimismo de palanca para la recuperación económica en el contexto actual.

Adif trabajará intensamente con los operadores adjudicatarios de capacidad marco para analizar la recuperación de la movilidad y que el sector este preparado para atender con garantías de máxima seguridad sanitaria y máxima calidad de servicio las necesidades de movilidad de la ciudadanía.

Sin embargo los primeros datos disponibles, de varios Estados miembros europeos, muestran que el ecosistema del sector del transporte de pasajeros se verá muy afectado. El impacto se relaciona no solo con la disminución de los ingresos de la caja de tarifas, sino también con los costos adicionales necesarios para implementar las medidas necesarias en vehículos e infraestructura de transporte público. La operadora Ilsa confía en que los costos adicionales que pudieran acarrear la implementación de eventuales medidas de protección contra el coronavirus no sean muy cuantiosos, para poder seguir ofertando movilidad a precios competitivos. Y ya que el inicio de sus operaciones se tenía prevista para principios de 2022 esperan que para ese entonces se haya superado la pandemia.

Ya que todo el ecosistema del sector tendrá que luchar para sobrevivir a esta crisis; para reconstruir la confianza en el transporte público en el período posterior a COVID-19 y, en última instancia, para salir del otro lado más fuerte. Fuentes de ILSA comentan que para afrontar estos cambios ellos seguirán escrupulosamente las recomendaciones de las autoridades sanitarias, como no puede ser de otra forma. Y consideran que, ILSA tiene una ventaja respecto a otros operadores puesto que los trenes con los que va a operar son nuevos, de última generación e incorporan las últimas medidas ambientales y de seguridad.

“Vemos un futuro prometedor para el transporte por ferrocarril porque la liberalización ferroviaria abrirá nuevas oportunidades para los usuarios aumentando su capacidad de elección. En otros países se ha demostrado que la apertura a la competencia favorece a los consumidores y aumenta la demanda porque mejora la oferta de los viajes por tren.”

La financiación y las subvenciones importantes de la UE para el sector del transporte público son fundamentales si queremos superar la recesión inminente y garantizar al menos los niveles de servicios anteriores a la crisis. Para limitar estas consecuencias sociales, económicas y financieras, deberán adoptarse medidas específicas excepcionales a nivel de la UE y desplegarse rápidamente, aconseja también la UITP.